“Soy invisible”
Los que trabajamos a diario en Internet, los que nos alimentamos constantemente de su fluir magmático de contenidos, los que buscamos un grial prometido desde hace década y media en la Red, nos debatimos a menudo entre la necesidad de tener una imagen propia (auto)gestionada y el impulso de pasar completamente desapercibidos. Realizar el funambulismo cotidiano entre lo que somos, lo que queremos ser, lo que queremos dejar ver, lo que otros emiten sobre nuestra identidad. Como muchas otras cosas en los tiempos de la Red ominipresente, identidad es un concepto en redefinición.
“Estoy enferma”
Todo ha sido y es y será inabarcable en Internet. Las cosas nos están pasando a una velocidad que dificulta el pensamiento y la crítica, la distancia y el tranquilo discurso. Hay que estar, y a tenor de determinadas corrientes, hay que estar de una exacta forma. El cuerpo mantiene su pulcritud de revista, la personalidad se debe desarrollar atendiendo a la net-etiqueta: no mientas, identifícate, no juegues, no muestres tus debilidades. Tuvimos los años de la imparable experimentación y, si no miras a ciertos espacios (activistas, underground, alternativos, resistentes) puedes caer en la trampa de creer que es verdad, que has de convertirte en tu propia marca.
En este programa dimos títulos (algo extravagantes, sibilinos) a los fragmentos de la conversación. Faltó por desarrollar el tercero de ellos: “Me siento sola”; dentro del libro que nos ocupaba hay un análisis sobre “búsquedas populares”, que nos revela que más de 19.000.000 de personas se sienten solas (en español) frente al oráculo Google.
No fue necesario comentarlo. Porque tanto Elena como yo misma, en compañía de Remedios Zafra, dejamos de sentirnos solas. Mientras nosotras (entre muchos millones) hemos estado experimentando, Remedios Zafra lleva una buena cantidad de años investigando, pensando y acercándo(se)nos desde el arte y la filosofía al fenómeno Internet. Su libro más reciente, Un cuarto propio conectado, es el que la ha traído hasta Radio Carcoma. En él re-elabora los paisajes que traen de cabeza a la moderna antropología y se pregunta por quiénes somos y cómo nos hacemos desde esos espacios privados, abiertos a lo público, y definitivamente políticos que son los cuartos propios conectados.





