Programa 87: Postales desde el viaje

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Queridas:

os escribo desde Madrid. Ya he vuelto de mis vacaciones. Me he quemado con el sol. He leído todos los libros que me he llevado. Me he comprado uno de Marcel Schwob. Lo hemos pasado bomba.

Besitos,

Elena

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Dedicamos nuestro programa de reentrada a un subgénero de la literatura de viajes que es el de las cartas desde el viaje. Elena encontró en una tienda de objetos de segunda mano -El Rastro, ubicada en el antiguo cine Hércules, un lugar que frecuenta siempre que está en La Coruña-, un libro de Marcel Schwob que reúne las cartas que escribió a su amada Marguerite Moreno durante su viaje a Samoa, en busca de la aventura oriental y de la tumba de su admirado Robert Louis Stevenson. Este es el punto de partida de este programa. El libro hallado incluye un prólogo de Enrique Vila-Matas y pertenece a una colección publicada por el diario ABC. Pero hoy, Elena encuentra en la web de Vila-Matas, un artículo escrito en mayo sobre este mismo libro, que le hace reparar que la edición original es de la editorial Olañeta.

Dice Vila-Matas que dice Borges que “en todas partes del mundo hay devotos de Marcel Schwob que constituyen pequeñas sociedades secretas” y añade el catalán que “quizás sea la más clandestina de las redes de esos clubs ocultos –celosos siempre de sus descubrimientos- la que ha trabajado a lo largo de los años con pericia para evitarle una popularidad excesiva”. En este programa hemos cometido el error de hacerlo un poco más público. Los fans de A contrapelo de Huysmans y El jardín de los suplicios de Mirbeau ya saben lo que es El libro de Monelle y si no, deben adentrarse en el mundo de este hombre melancólico.

La tumba del aventurero Stevenson.

Vila-Matas, que dice cosas de mucha gente, también las dice de Óskar Alegría, fotógrafo y periodista con el que conversamos con animada curiosidad al final del programa. “Si antes teníamos a Marco Polo (…) ahora tenemos a Óskar Alegría” dice sobre el viajero navarro. Hablamos de su recreación ficcional de los lugares que visita y construye en su proyecto Las ciudades visibles.

Entre una cosa y otra, Jessica Romero y Jorge Carrión nos envían postales propias y ajenas. Y Carolina y Elena, dale que te dale, hablan de un tiempo en el que se hacían viajes que desbordaban los escasos quince días de vacaciones laborales (para los que tienen un trabajo, que los que no lo tienen no pueden ni salir de su barrio, que hasta coger el metro se ha vuelto una cosa cara), un tiempo en el que había tiempo para escribir, un tiempo en el que había que sumar al tiempo de escribir el tiempo del viaje postal que le lleva a una carta ir de un cartero a otro.

Bien nos valen, también, las postales de mentira desde el idilio vacacional que nos recuerda su traductora Mercedes Cebrián, como las de Georges Perec en su Lo infraordinario (1989). O las que escribió la feminista Mary Wollstonecraft desde Escandinavia diciendo una cosa pero pensando otra (1796). La editorial Nórdica nos sorprende este mes, descubrimos, con un tomito que reúne dos novelas de Wollstonecraft con una de su hija, Mary Shelley: Mary / Maria / Mathilda.

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Canciones que suenan en este programa: Send me a postcard de Shocking Blue, Metal postcard de Siouxsie and the Banshees, Postal de Piano Magic, Indian Summer de End’s not near.

Programa 77: Aterrorizados de ser narradores

Escritorxs y no escritorxs vivimos en un mundo enfermo y amenazado por:

  • Ampliación de las redes del terror político (terrorismo internacional) y guerra atmosférica masiva. Guerras perpetuas, silentes y hetero-localizadas. Violencia estructural de estado.
  • Devastación ecológica, megaurbana, socioeconómica y geopolítica, etc. Vida en los grandes basurales, etc.
  • Ajusticiamiento democrático (es decir, justificado intrasistema o autojustificado): aniquilación sistemática industrial y jurídica del enemigo. Democracia del doble rasero externo (respecto del adversario político) e interno (del aliado económico).
  • Fin de los tiempos: triunfo definitivo del capitalismo y el modelo democrático liberal, etc.; o regreso a las utopías o reducción al mínimo de las mismas en la modernidad opositora (remotorización de la historia).

Extractamos algunos de estos venenos (de este artículo) y añadimos:

  • falta de confianza en las narrativas de los medios, el capitalismo lo ha podrido todo
  • la despersonalización de las voces y la fragmentación de la realidad
  • la sobremadurez lectora; o la infantilización del lector a base de ficciones acartonadas, reaccionarias
  • las pruebas de fuego -rupturas, oclusiones- sobre la capacidad narradora que se han venido imponiendo a lo largo del siglo XX
  • el apocalipsis inscrito en la noción de progreso

No es fácil abstraerse de tanta amenaza y, aún así, proponer.

Escritores aterrorizados para ser narradores del progreso

En este programa hemos hablado con Javier Avilés, autor de Constatación brutal del presente, un libro con una excusa post-apocalíptica que nos hace plantearnos muy en serio la necesidad/capacidad de seguir narrando y recreando ficciones.

También hemos entrevistado a Claudia Apablaza, a cuenta de su libro Diario de las especies, en donde son otra clase de terrores los que acosan a la voz narradora: búsqueda de identidad, liberarse del “padre”… También de otras facetas de su trabajo, por ejemplo dando talleres a futuros narradores en Laboratorio de escritura. ¿Sufren los aspirantes ese terror?

Hemos hablado, con uno y otra, de sobre cómo conseguir completar, a pesar de todo, un libro.

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Programa 29: Retratos de unas obsesiones

¿La escritura y la obsesión son sinónimos? ¿Obsesión y literatura son hermanos?

Dar vueltas sobre un mismo tema es lo que nos gusta hacer en nuestra hora semanal de radio dedicada a los libros, así que hoy era dar vueltas sobre dar vueltas, quedarse pillado, obligado a recurrir al mismo libro, al mismo autor hasta sacarle las entrañas (metafóricas), o repetir a diario el mismo ritual para poder mejor entrar en la escritura.

Ritos, manías y tormentos. ¿Es la obsesión tan importante en la creación? ¿Qué dosis de manía se necesita para llevar a cabo un libro cualquiera? ¿En qué punto el genio tiene derecho a alimentarse obsesivamente y en qué punto se convierte en una patología? ¿Cuántos de los escritores que nos gustan están sin diagnosticar?

Un programa del clásico Metrópolis (el emitido el 22 de marzo) nos dio la idea de entrar al trapo con el tema de la obsesión, que hemos ido a parlamentar con dos escritores y un psiquiatra. Para que cada uno nos diera su versión y experiencia propia.

Matías Candeira (Madrid, 1984) es autor de Parábola de los talentos (Gens, 2007) y La soledad de los ventrílocuos (Tropo, 2009). Hemos querido saber de él qué obsesiones ha tenido como lector (nos habla de la relectura compulsiva de Lovecraft y de cómo sus argumentos le incitaron a escribir cuentos); y cuánta importancia tienen las manías y obsesiones en sus procesos de creación (¡el café se enfría!). Una de sus manías: dejar para el día siguiente la terminación de la historia, cuando ya sabe para dónde la debe sacar.

“¡Qué alivio tirar a la basura un manuscrito, testigo de una fiebre desvanecida, de un frenesí consternador!”, escribía Cioran en Ese maldito yo. Hemos llamado a Jesús Cotta, escritor de, entre otros títulos, Las vírgenes prudentes (Mono Azul editora, 2008), Topicario y arpones contra el pensamiento simple (Almuzara, 2005), Ulises y las sirenas (Ed. Paréntesis, 2009). Prologó y antologó un volumen de Santa Teresa de Jesús, Teresa, mon amour. Le hemos preguntado sobre el nivel necesario de obsesión para sus propios proyectos. Nos ha contado, en plan confidencia, cómo está hace años enfrascado en una novela de ciencia ficción… que incluso sus amigos despachan sin contemplaciones.

Elena nos ha hecho una recopilación de topicazos que juntan la palabra “obsesión” con la palabra “escritor”. Por ejemplo: un escritor obsesionado por publicar, un escritor obsesionado con la literatura, un escritor obsesionado con un amor imposible, un escritor obsesionado por escribir una gran novela, un escritor obsesionado con el lenguaje, con no repetirse, con repetirse. (Por cierto, ¿por o con?).

También recordó (recordé) el Mal de Montano, del que nos  habló Vila-Matas, esa enfermedad literaria que consiste en obligarse a vivir obsesivamente colgando de la literatura, como esos adorables dandys que citan constantemente a Oscar Wilde. Y también la literatosis, ese mal aliento, que lo llamo Juan Carlos Onetti.

El residente de la Unidad de Psiquiatría del Gregorio Marañón Manuel González nos explica que muchos escritores sufren trastorno bipolar, lo que antes se conocía como maniaco-depresivo. Si a ese trastorno le sumas el alcoholismo, algo bastante habitual, nos encontramos con muchos grandes casos de la literatura, como Malcolm Lowry, nos pone como ejemplo. Kafka fue uno de los obsesivos más evidentes.

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